La vaselina

Sin querer entrar en otros usos o definiciones de la vaselina, nos centraremos en su definición futbolera. Vaselina: Disparo suave con trayectoria muy curva que hace volar el balón por encima de uno o varios jugadores contrarios. Los goles realizados haciendo que el balón suba por encima del portero y baje antes de entrar a portería son muy elegantes si se realizan con suavidad y elegancia. Para el espectáculo del juego es una acción muy agradecida y plástica, mientras que para el guardameta que defiende su marco, una terrible sensación de impotencia y culpabilidad por no poder detener una pelota que le sobrepasa suavemente.

vaselina

A lo largo de la historia ha habido auténticos expertos en este tipo de disparos a puerta. El futbolista holandés Dennis Bergkamp perfeccionó este método a lo largo de los años 80 y 90, también es muy característico en los argentinos Lionel Messi y Ariel Ortega muy dados a utilizar esta maniobra siempre que pueden, del incontrolable y alocado uruguayo Sebastián Abreu, del colombiano Radamel Falcao con sus infinitos recursos para el gol, del español y «más listo de la clase» Raúl González Blanco y del italiano, buque insignia de la Roma, Francesco Totti. Futbolistas que han hecho identidad de su fútbol con recursos técnicos como este.

Ya sabéis algo más de la vaselina, o emboquillada, palanca, sombrero, picadita, globito, charro… Maneras muy diferentes de definir una espectacular y muy elegante forma de hacer goles. Exhibición sólo al alcance de los grandes artistas del balón que nos regalan estos detalles técnicos en los momentos más inesperados de un partido, como si fueran sacados de la chistera de un mago. Existe una variante conocida como cuchara, en la que el jugador arrastra la pelota con el pie en lugar de golpear el balón, pero de cucharas hablaremos otro día.

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