El secuestro de Quini, delantero del Barça


El secuestro de Quini, delantero del Barça

El 1 de marzo de 1981 fue secuestrado el jugador de FC Barcelona, Enrique Castro «Quini». Su partido contra el Hércules C.F. había terminado y el delantero paraba en una gasolinera antes de dirigirse al aeropuerto. Su mujer y sus hijos llegaban desde Asturias y Quini iba a recogerlos. Fue entonces cuando dos hombres, a punta de pistola, le obligaron a subir a una furgoneta y a macharse con ellos. Lo trasladaron a Zaragoza y lo escondieron en un zulo ubicado en el interior de un taller mecánico. Su mujer y el club, tras no saber nada de él, denunciaron su desaparición. Dos días después, los raptores pidieron al Barça cien millones de pesetas a cambio de su vida.

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La noticia saltó como la pólvora y la opinión pública provocó un multitudinario movimiento de solidaridad. Los secuestradores pidieron el ingreso del rescate en una cuenta suiza y el Barça realizó el pago. Nicolau Casaus, vicepresidente del club, viajó a Ginebra a supervisar la operación y consiguió descubrir al titular de la cuenta. La policía esperó a que el beneficiario retirase parte del dinero y lo detuvo huyendo a París. Confesó dónde tenían escondido al jugador y quienes habían sido sus cómplices además del porqué de su elección. Quini parecía una bellísima persona incapaz de ofrecerles ningún tipo de problema. El 25 de marzo, la policía liberaba al jugador y lo devolvía sano y salvo a su casa de Barcelona.

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Tras su recuperación, el delantero no quiso denunciar a sus secuestradores mientras que el club les exigió daños y perjuicios. El Barça había perdido una liga que tenía casi ganada a consecuencia del rapto de su delantero. Un año después, se sentenció a los secuestradores a diez años de cárcel y a pagar cinco millones de pesetas. Dinero al que renunció el asturiano ya inmerso en conseguir los 3000 goles en Liga para el F.C. Barcelona. Cifra que alcanzó, con un gol de cabeza, nueve días después de la resolución de su juicio por secuestro.

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