Cuando la identidad de nuestro fútbol se pone en venta


Cuando la identidad de nuestro fútbol se pone en venta

Recientemente, el Real Madrid ha cerrado un acuerdo económico con el Banco Nacional de Abu Dabi a cambio de ceder su identidad corporativa y permitir que su escudo forme parte de unas tarjetas de crédito. Un convenio que beneficia al club merengue económicamente y al banco árabe por asociarse al equipo de fútbol más seguido de su país. Pero el problema es que en este acuerdo, el Madrid ha tenido que quitar la cruz de su corona para contentar a la entidad financiera. Una circunstancia que se ha impuesto para evitar un posible malestar entre algunos clientes musulmanes. Bien es cierto que este cambio sólo afecta al escudo en Abu Dabi, pero también es cierto que se ha realizado sin el consentimiento de la gran mayoría de los madridistas.

La historia de este emblema se remonta al año 1902, cuando se creó por primera vez su escudo. Tres letras entrelazadas formaban únicamente su imagen corporativa; la M, la C y la F. Luego, en 1908, se cambió de estilo y estas tres letras se ordenaron dentro de un círculo. En 1920, el Rey Alfonso XIII, concedió el título de Real al club de fútbol y éste lo incorporó con su representativa corona. Sólo entre los años 1931 y 1941, el Madrid eliminaría la corona de su insignia. Eran tiempos de La República y cualquier asociación con la monarquía no estaba bien vista. Acabada la Guerra Civil, la corona volvió definitivamente al escudo y ayudó a crear la leyenda del Real Madrid. Para muchos, el verdadero y único Rey del fútbol.

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La identidad de un club de fútbol se mide por sus valores y lo que representa. Y el Real Madrid ha sido un buen ejemplo de ello a lo largo de sus cien años de vida. Su marca siempre será asociada a la corona, tanto a la futbolística como a la cristiana. Y eliminarlo, por un simple puñado de petrodólares, nos parece una fea deslealtad a su historia. Dejemos que las cosas sean como son y adaptémonos a lo que nos viene por naturaleza. Porque si hay algo que no nos gusta…, no hay porque comprarlo.

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