Cuando el amor y el fútbol sólo entiende de famosos


Cuando el amor y el fútbol sólo entiende de famosos

Que los futbolistas estén siempre rodeados de bellas mujeres, es un hecho. Pero que éstas sean celebrities, incluso antes de salir con ellos, es más que una simple casualidad. Quizás sea una maniobra de marketing del Dios Eros o, tal vez, la irresistible atracción que tienen los astros por chocar. Pero que el amor existe entre ellos, es tan cierto como que el fútbol es todo pasión. El primero de nuestros ejemplos fue el de David De Gea, entonces portero del Atlético de Madrid, y su novia Edurne. Los dos participaban en un villancico solidario contra el cáncer cuando los presentaron para la grabación. En aquel estudio ‘sonó’ el amor y decidieron ser pareja, a pesar de que él marcharía luego a Manchester y ella quedaría en Madrid.

El caso de Piqué y Shakira también tuvo a la música como protagonista. La cantante había sido seleccionada para ser la voz oficial del tema del Mundial de Sudáfrica y varios futbolistas conocidos debían participar en el videoclip. El rodaje se realizaba en Barcelona y Piqué era uno de los elegidos. Durante la grabación la estrella sudamericana quedó prendada por el defensa del Barça que se dejó querer. Posteriormente, Piqué le pidió el teléfono a la colombiana y la cantante decidió mudarse a vivir con él a Barcelona. Ambos se convertirían, poco después, en la sexta pareja influencer del mundo.

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A Sergio Ramos le tocó el amor, dos años antes, en el 2008. Cuando Pilar Rubio, por aquel entonces presentadora del programa ‘Sé lo que hicisteis…’, le abordó en un evento y le ‘tiró la caña’. El defensa madridista mordió con gusto el anzuelo y consiguió el teléfono de la presentadora. Poco después se descubría su noviazgo. Con Iker Casillas y Sara Carbonero, el mundo entero asistió a la más bonita declaración de amor que un futbolista le puede hacer a una presentadora deportiva. Cuando él, recién conquistado su Mundial, le declaraba en directo su amor. Porque cuando Cupido lanza su flecha con tino, no hay portero ni defensa que pueda detenerlo.

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